Nuevos contenidos: Plataforma "Previene" aborda la ketamina y el desarrollo del cerebro adolescente

28 Septiembre 2026

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Comprender cómo cambian las sustancias y, al mismo tiempo, conocer mejor la etapa del desarrollo en que se encuentran niños, niñas y adolescentes es fundamental para construir estrategias de prevención oportunas y efectivas.

Durante septiembre, la plataforma "Previene" incorporó dos nuevas cápsulas audiovisuales para las comunidades educativas de la RED Irarrázaval. La primera aborda el aumento de la circulación de ketamina y los riesgos asociados a su consumo, mientras que la segunda explica por qué las características del cerebro adolescente hacen de esta etapa una oportunidad especialmente relevante para la prevención.

Desarrollados por el área de Prevención de Corporación La Esperanza con el apoyo de Fundación Irarrázaval, ambos contenidos buscan entregar información actualizada y herramientas que permitan a docentes, familias y equipos educativos comprender mejor los factores que pueden influir en las conductas de riesgo y fortalecer aquellos que protegen el desarrollo adolescente.

La primera cápsula, “Ketamina: una sustancia emergente que requiere nuestra atención”, aborda una droga que, aunque todavía presenta una baja prevalencia de consumo en Chile, ha mostrado importantes señales de aumento durante los últimos años.

La ketamina fue desarrollada originalmente como un medicamento anestésico y analgésico para uso humano y veterinario. Sin embargo, también es utilizada con fines recreativos por sus efectos disociativos, que pueden provocar alteraciones de la percepción y una sensación de desconexión entre la mente, el cuerpo y el entorno.

Los indicadores disponibles muestran cambios relevantes en su circulación. Las muestras de ketamina analizadas por el Instituto de Salud Pública aumentaron desde 559 en 2020 a 3.662 en 2024, mientras que las intoxicaciones registradas por el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica crecieron de 30 a 280 casos durante el mismo período.

A ello se suma otro factor de riesgo: la adulteración. Según antecedentes presentados en la cápsula, el 82% de las muestras de ketamina analizadas contenía otras sustancias, aumentando la incertidumbre respecto de lo que efectivamente se consume y sus posibles efectos.

El contenido permite conocer sus características, efectos y principales señales de alerta, pero también invita a ir más allá de la sustancia y preguntarnos por las motivaciones que pueden existir detrás del consumo: la curiosidad, la presión de pares, la búsqueda de nuevas experiencias, la baja percepción de riesgo o la necesidad de evadir situaciones de estrés y malestar emocional.

La segunda cápsula, “Cerebro adolescente: ¿por qué esta etapa es clave para la prevención?”, propone comprender algunas de las conductas propias de esta etapa a partir de los importantes procesos de reorganización que experimenta el cerebro aproximadamente hasta los 20 a 25 años.

Procesos como la poda sináptica y la mielinización, junto con la maduración progresiva de la corteza prefrontal y de los sistemas relacionados con las emociones y la recompensa, ayudan a comprender por qué durante estos años pueden adquirir especial importancia la búsqueda de experiencias nuevas, la gratificación inmediata y la influencia de los pares.

Sin embargo, esta etapa no debe observarse solamente desde el riesgo. La alta plasticidad cerebral también representa una extraordinaria oportunidad para aprender, desarrollar habilidades, fortalecer vínculos y consolidar hábitos saludables.

Por esta razón, la cápsula releva factores protectores concretos como mantener un descanso adecuado, realizar actividad física, contar con una alimentación equilibrada, desarrollar habilidades de autorregulación y disponer de oportunidades para explorar intereses y enfrentar desafíos de manera saludable.

A ello se suma un elemento transversal: la presencia de adultos significativos y comunidades educativas capaces de acompañar el desarrollo de una autonomía progresiva, estableciendo límites claros y generando espacios de confianza y comunicación.

Los dos contenidos de septiembre nos recuerdan que prevenir no significa únicamente advertir sobre los riesgos de una determinada sustancia. También implica comprender qué está ocurriendo en la vida de los adolescentes, reconocer las características propias de su etapa de desarrollo y generar entornos que les permitan explorar, aprender y vincularse de manera saludable.

“Los patrones de consumo pueden cambiar y nuevas sustancias pueden comenzar a circular, pero la prevención sigue teniendo un componente fundamental: conocer a nuestros estudiantes, comprender la etapa que están viviendo y ofrecerles vínculos, herramientas y oportunidades que favorezcan su desarrollo”, señalan desde el equipo de Prevención de Corporación La Esperanza.

Los nuevos contenidos ya se encuentran disponibles para las comunidades educativas de la RED Irarrázaval a través de su plataforma y aplicación móvil, ingresando mediante el botón verde “Ir a Previene”.

La invitación es a revisar estas nuevas cápsulas y continuar utilizando los recursos que Previene incorpora mes a mes para fortalecer el trabajo de docentes, familias y equipos educativos, promoviendo comunidades cada vez más informadas, cercanas y protectoras.

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